martes, 3 de marzo de 2015

(VIDEO) LA ESQUINA DONDE CAMBIÓ EL MUNDO






La historia del mundo descarriló aquí, en la tienda Moritz Schiller convertida en Museo. De donde salió Princep para disparar al archiduque.
A las 11 de la mañana del 28 de junio de 1914 mueren asesinados el archiduque Francisco Fernando de Austria, y su mujer Sofía, la duquesa de Hohenberg. Hace 100 veranos aquel atentado se convirtió en el detonante de la Primera Guerra Mundial, el conflicto que cambió el mundo para siempre. Una convulsión que allanó el camino a grandes cambios políticos, numerosas revoluciones con un carácter nunca antes visto en varias de las naciones involucradas.
Con todo lo que salió mal en el plan original para asesinar al heredero de la corona austrohúngaro, parece como si un viajero en el tiempo fuera a Sarajevo para intentar salvar al archiduque y así evitar la Gran Guerra. Una chapuza con una extraordinaria cadena de errores y casualidades, que acabó en un inevitable magnicidio.
Francisco Fernando y Sofía abandonando el ayuntamiento de Sarajevo, minutos antes del atentado.

En 1914 había dos sistemas de alianzas antagónicas: la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría, Italia) y la Triple Entente (Reino Unido, Francia, Rusia).
El juego de las alianzas transformó el conflicto local entre Austria y Serbia en un conflicto europeo y solamente 37 días después en mundial. Innumerables libros se han escrito ya sobre las causas de la Gran Guerra, de como los países europeos colapsaron en una guerra repentina. Al rastrear hacia atrás en el tiempo nos tropezamos con una causa inesperada y descubrimos que a veces la más inofensiva de las cosas puede tener terribles consecuencias.

La tienda Moritz Schiller el 7 de octubre de 1908 día de la proclamación de la anexión austrohúngara.
La historia del mundo cambió aquí, en esta pequeña esquina de la ciudad de Sarajevo. La tienda de delicatessen Moritz Schiller ahora convertida en un pequeño museo que guarda objetos relacionados con el atentado. Casi todos son falsos. Una zona los Balcanes, que como dijo Winston Churchill "ha producido más historia de la que pueden digerir”.
Ni el asesino, ni sus víctimas tenían previsto estar en el sitio en el que se cruzaron. A la salida de la tienda, Gavrilo Princip (la leyenda dice que se estaba comiendo un emparedado) se encontró, de bruces con el coche parado y en su interior al heredero a metro y medio de distancia. Sacó la pistola. No podía fallar.
El arma FN Herstal Modelo 1910 que desencadenó la Primera Guerra Mundial, en exhibición en el Museo Imperial de Guerra en Londres.
Y, sin embargo, Princip que era un tirador sin experiencia pudo haber fallado, ademas giró la cabeza y cerró los ojos. No sabía dónde apuntaba y el joven tuberculoso de 19 años disparó contra el archiduque y la vieja Europa, cayó herida de muerte.


La casaca ensangrentada del archiduque que se guarda en el Museo de Historia Militar de Viena.

Es muy poco conocida la costumbre que tenía el archiduque de llevar la ropa siempre impecablemente planchada y abotonada; hasta tal punto llevó este gusto por la pulcritud que se hacía coser la ropa durante los desfiles o paradas militares, para evitar que las solapas se abrieran con el viento. El día del atentado, el hecho de llevar la casaca cosida impidió que se le pudiese socorrer a tiempo, tapándole la herida de bala o deteniendo el flujo de sangre con un simple pañuelo, lo que originó una hemorragia abundante y la consiguiente muerte.


Momento en el que es capturado un sospechoso tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando.
Nunca un insólito cúmulo de casualidades ha tenido unas consecuencias tan pavorosas. Las posibilidades de que Gavrilo Princip desatase en Sarajevo con dos disparos una guerra mundial, eran mínimas pero ocurrió en una esquina de Sarajevo. Con dos certeros e improbables disparos, destruyó el mundo tal y como se conocía hasta entonces. Una esquina de la vieja Europa donde como dice la escritora Susan Sontag empezó y terminó el siglo XX,